Todo se ha vuelto obsceno y absurdo, ya no tengo sentido de la realidad. Las horas pasan y el reloj ni siquiera se mueve un poco en el tiempo
Cuando discutimos siempre tienes la razón, y eso me confunde. He llegado a pensar que no sirve de nada discutir contigo, siempre termino enojada y tú teniendo la maldita razón de tu parte y tu estúpida lógica y falta de moral
Nos hemos vuelto obsesivos con discutirlo todo y ya ni siquiera es discusión, es una guerra en las que usamos las palabras como armas y nos ofendemos y ofendemos al resto y terminamos odiándolo todo y a todos, incluso a los perros, las vacas y los conejos. Ahora también empecé a odiar las zanahorias y su maldita forma fálica.
El otro día me dijiste que yo no entendía nada, y así sin más me pusiste una venda en la boca y obviaste todo lo que dije y podía decir, porque para ti mi opinión ya no vale nada, y sólo te importa si lo que digo está escrito en un libro o no.
Te juro que me sé a Nietzsche de memoria

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