Cuando era pequeña recuerdo a mi tía acercándose una concha al oído
La miré por un rato y ella al ver que la observaba me dijo:
"Si te pones una concha en el oído, puedes escuchar el mar"
Y hasta el día de hoy recuerdo ese sonido en mis oídos
Me pregunto si se habrán impregnado para siempre las conchas, de tanto estar cerca del mar, que ahora reverberan imitando su rugido.
sábado, 10 de abril de 2010
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Bienventurada tú que vives fuera del mundo,
ResponderEliminarla eternidad te pertenece
(medio en serio, medio en broma ;)